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domingo, 30 de marzo de 2014

Sol de Roma (otro fragmento del capítulo VII)


CAPÍTULO VII


"Ya no me interesaba lo que los demás pudieran decir. Salí corriendo hacia Palacio. Con un poco de suerte, y con la ayuda de los dioses, podría convencer a Emiliano para que pusiera a Gaya en libertad.

No tardé mucho en llegar, no había nadie por las calles que pudiera molestar. Varios soldados de la guardia estaban apostados en la entrada principal. No dejaban que nadie se acercara siquiera. Intenté dar unos pasos hacia ellos, lentamente, pero también me barraron el paso. Pensé entonces en la puerta trasera del Palacio, aunque aquella era una solución inútil. Esa puerta sólo se podía abrir desde el interior. Pero tenía que encontrar la manera de entrar. Se me ocurrió una idea. Descabellada, sí, pero podía funcionar.

Golpeé al soldado más cercano todo lo fuerte que pude. Él cayó al suelo, más por la sorpresa que por mi fuerza, más bien escasa. Me dolían los nudillos de la mano con la que le había golpeado, pues su armadura era dura como un grueso muro de piedra. Las pocas personas de alrededor se dieron la vuelta para ver qué es lo que había pasado. Se quedaron boquiabiertos ante semejante escena. El guardia, recuperándose de la sorpresa, se levantó del suelo, iracundo, y le ordenó a su compañero que me sujetara y me llevara adentro. El otro guardia, todo obediencia, me cogió del brazo fuertemente, como si fuera a escaparme, y me llevó a empujones al interior del edificio. ¡Lo había logrado! Estaba dentro del Palacio de Augusto."
 

viernes, 19 de abril de 2013

Sol de Roma (fragmento del capítulo VII)

CAPÍTULO VII

                "Hacía unos días, justo antes de mi partida hacia Hispania, Gaya me había hablado de unos nuevos amigos suyos. Era un matrimonio que había conocido no hacía mucho. Ellos fueron los que le hablaron de la nueva religión que llamaban cristianismo. Se estaba extendiendo por toda Roma como si se tratara de una plaga de langostas feroces. Y ya sólo me quedaba acudir a esa salida. No había más posibilidades en las que pensar. Pero ya era muy tarde. Debía regresar junto a mi madre y mi abuelo, que me necesitaban. Mañana podría seguir buscando a Gaya.

             [...]Las calles estaban igual que siempre, llenas de gente que solo se preocupaba por terminar pronto sus quehaceres, por disfrutar de un buen paseo, por mostrar su ostentoso estilo de vida... Y yo, que no sabía por dónde empezar. Mientras caminaba aún sin rumbo seguro, pensando en dónde poder encontrar a ese matrimonio cristiano, pasé al lado de un grupo de mujeres que se habían detenido en plena vía. Comentaban entre ellas algo que les parecía sumamente interesante. Me acerqué a ellas para entender sus palabras, más por desesperación que por curiosidad. 

- ¿Y de qué se les acusa, a estos? - preguntó una de las mujeres.
- Al parecer se les acusa de estar implicados en el asesinato del cónsul Pietro Máximo, pero he oído decir por ahí que los han arrestado sin tener pruebas... - oí que le respondía la que parecía la más joven del grupo. Mi corazón se paralizó. ¿Asesinato? El cónsul había muerto... Quería encaminarme al Palacio después de oír aquello, pero antes de dar siquiera un paso, otras palabras me hicieron detenerme.
- ¿Y qué van a hacer con esos cristianos?

                  Me volví de repente hacia ellas. ¡Los presos eran los cristianos! Me acordé entonces de que Lucio Octavio me había contado que el Imperio buscaba maneras de oponerse a todos aquellos que se declararan seguidores del tal Cristo, aún sin encontrar nada que los inculpara de ningún delito. Pero la primera forma de oposición contra ellos ya había comenzado, y me horrorizaba pensar que Gaya podía encontrarse ahora mismo entre los cristianos apresados." 
           
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Hoy es un día especial. 14 años después sigo aquí. Hasta inspirada para seguir escribiendo mi futuro libro Sol de Roma! En serio que algún día lo termino y capaz que lo veis en alguna librería <-- de ilusión también se vive, dicen!! :D

Y fuera ñoñerías! Os dejo una canción de Céline Dion (no sabía que era suya, había escuchado otra versión y busqué la original) que me ha gustado mucho, espero que la disfrutéis! Besos!






jueves, 15 de septiembre de 2011

Sol de Roma

"El agua que tenía delante estaba tibia. Ni caliente ni fría. Justo a la temperatura exacta para dar la sensación de bienestar que me hacía cerrar los ojos, casi extasiada. Me dedicaba a mover los brazos suavemente, mientras el agua recorría mi piel al agitarse cada vez más y más, como una invasión momentánea a mi cuerpo.

Después de aquel día de arduo trabajo en el mercado de la plaza del centro, me encontraba abatida y sin ánimos para nada. Cuando me encontraba así me encantaba entrar furtivamente en las termas situadas al sur de la ciudad, aún sabiendo cuál era la pena por hacer algo así. Pero no me importaba. Nadie iba a quitarme semejante placer, más cuando resultaba tan simple cruzar aquella simple brecha en la pared de la parte trasera sin ser vista.

Aún sentía un inmenso dolor en los pies. Había andado toda la mañana de un lado a otro. Mi cuerpo me recordaba a un trapo usado y ya sin ninguna utilidad. Incluso mis viejas sandalias, tiradas ahora sobre el duro suelo de piedra de las termas, me parecieron más viejas y andrajosas que nunca. Una gota repiqueteaba sobre el suelo. Cada tres segundos. Tap, tap, tap...
"