lunes, 21 de abril de 2014

Paleta de color: Morado


Se me ha ocurrido hacer varias entradas dedicadas a un color en concreto. Y por empezar con alguno, empiezo con el morado, un color que me gusta bastante (aunque no es mi favorito) y que creo que se puede llevar bien con ropa, con decoración, con lo que sea! Además tiene mil tonos para elegir!




Yo, por ejemplo, últimamente lo he implementado en bisutería. Encontré por casualidad un botecito de cristal con diamantitos de este color. Me encantó el bote, me encantó el color y me encantó el precio. Así que, sin saber aún qué haría con eso, para casa que me lo llevé.



Y fue tan sencillo como coger goma elástica finita, de color negro en este caso, hacer un nudito en un extremo, e ir colando los diamantitos uno a uno hasta tener la medida de mi muñeca. Y es que esta me la quedo para mí! De hecho ya la he estrenado ^^




Son cuatro pulseras elásticas de diamantitos unidas por una cinta de raso del mismo color. El nudo de la cinta de raso, en el lazo, va encolado con pegamento transparente, para más seguridad, que me conozco!



Tengo muchas cosas de color morado, muchas de las cuales están posteadas en entradas por aquí mismo! A buscar :P

Y decir que sigo con la renovación de la habitación! Las próximas entradas tienen que ver con ello, pero os dejo un adelanto de algo que haré en un futuro no muy lejano! Es el boceto, pero es un proyecto grande y muy suizo ^^




Nos vemos!

viernes, 18 de abril de 2014

Las paredes

En mi gran gran proyecto de renovar la habitación, no podía descuidar las paredes. Ahora mismo tengo cuadros hechos por mí en su mayoría, pero quería renovarlos y adaptarlos a la nueva gama de colores que estoy poniendo.

Como adoro el mar, quería que estuviera relacionado todo con esa temática (y los viajes, de ahí el armario :P). Me decanté por una frase en un cuadro, que me encanta. En inglés, que me encanta. Y con cosas pegadas, que también me encanta! Jaja Y aquí está el resultado! DIY por cuatro duros mal contaos ^^



Lo que usé para hacerlo casi que se puede adivinar. Un lienzo de los chinos, cualquier papel que tenga pega detrás (tipo cromo), un rotulador (si es permanente, mejor), tijeras, pintura (la que tengas por casa, no nos vamos a complicar), un pincel, y si quieres pegarle algo, pues eso!


Dibujamos las letras en el papel (por detrás, y al revés, toma ya!) y las recortamos con cuidado. Podéis poner una frase, hacer formas... allá la imaginación de cada uno. A mí me gustó esa frase, que la oí ni siquiera sé dónde, pero yo en mi mente la asocié al mar. Me gustaría vivir en el mar. Debajo.^^



Una vez recortadas, es cuestión de colocarlas como más nos guste encima del lienzo. Esto también es a gusto de cada uno. Originalmente quería poner la frase simplemente en dos líneas, pero por el tamaño de las palabras, me gustó mucho más cómo quedaban repartiéndolas por todo el linezo.
Y luego se trata de pegarlas con cuidado en el kugar que hemos elegido para cada palabra. Es lo más divertido!



Una vez hecho esto, hay que pintar el cuadro. Yo no tenía el color exacto que quería, así que me tocó hacer una chapucilla mezclando pinturas: blanco, verde y sobretodo azul.




Y pintamos tooooodo el linezo, incluso por encima de las letras o lo que hayáis hecho. Como veis, usé el vinilo del armario, y la pintura resbala por encima que da gusto.


Dejamos secar un poquitín (yo no lo hice, soy doña prisas) y despegamos con cuidado las letras. Más bonito no puede quedar, señores!



Aquí viene la chorradita del día. Tenía estos dos peces de madera, comprados en Tortosa, en una tienda donde venden toooooodas las cosas cuquis del mundo, y decidí pegarlas, porque los peces no pertenecen a otro lugar que no sea el mar ^^
 


Y así es cómo queda. Ahora sólo me falta decidir en qué lugar de la habitación se quedará durante un buen tiempo.


domingo, 13 de abril de 2014

Expresión de Originalidad

¡Por fin tengo terminado mi armario! (Mentira, queda algún detallito, pero es tan ínfimo... las esquinas, vaya ^^) Desde siempre tuve la idea clara de cómo lo quería. Lo vi una vez en un sueño! Pero nunca había tenido ni la oportunidad, ni las herramientas, ni la motivación, ni nada. Me parecía muy difícil de hacer. Pero un "regalo" inesperado y algo de imaginación, junto con la idea de pintar de una vez la habitación, me dieron lo que necesitaba, y aquí está el resultado:




He aquí mi armario desde que tengo memoria en esta casa. Siempre marrón, siempre con una madera basta, siempre "sucio" por más que lo lavara... Y he aquí el material usado! A mi padre no le valía un mega (muy, muy mega) rollo de vinilo blanco (se supone que tiene una protección atrás para retirarla y pegarlo donde quieras... cri cri), así que me lo dio, a ver si yo podía aprovecharlo (muajaj, vaya preguntas!) y eso usé. Así que: dos tiras a medida de vinilo blanco (según el armario), una plantilla de diseño (de diseño propio, quiero decir), lápiz y cinta métrica, y esmaltes de uñas. Batantes esmaltes... 

Usé esmaltes de uñas porque a mi padre no le valía el papel por algo. No había tinta de ningún tipo que se pegara a ese papel. Y mira que probé cosas. Ni rotuladores, pinturas, permanentes, aerosoles... lo raro es que se me cruzara por la cabeza usar el esmalte! 




Empecé pintando el vinilo en cualquier lado. El suelo, encima de la cama con una madera debajo... pero mi espalda me clamaba a gritos que así no podía ser! Así que tras botecito de esmalte y medio, decidí empezar a pegar el vinilo.




Pegarlo fue toda una aventura... Pinté los bordes del armario de blanco, previa manita de selladora. Una vez seco, situé la primera tira del vinilo. Empecé pegando desde arriba, poco a poco, evitando las temidas y despiadadas burbujitas. Todo iba bien hasta que, a mitad tira, la cola del vinilo desapareció. Tal cual. Ya no había cola, y no se pegaba :|

La otra tira de vinilo, directamente, sólo tenia un poco de cola en la parte superior. Tras algo de lagrimilla del disgusto y un día de pensar qué hacer, vi el bote de selladora en un rincón. Y vamos, no es lo mejor, pero tuve que hacerlo... Fue difícil evitar las burbujas. De hecho, hay algunas, pero como la selladora pega que da miedo, no se pueden ni tocar ya. Así se queda, qué le vamos a hacer...
Y nada, poco a poco fui pintando, una vez colocado ya el vinilo en el armario. Tardé bastante. Hacerlo con esmaltes hizo que me dejara los ojos, la espalda y los brazos. Pero ver como poco a poco iba pareciéndose a lo que yo había imaginado... no tiene precio! Y eso sin contar con el accidente de "La Paz" ^^



Ver que solo me quedaba una ciudad era como un logro impensable! Sólo ocurría una desgracia... No me quedaba ni esmalte negro ni esmalte azul marino, y en la tienda ya los había agotado. (Gracias chinorris, sin vosotros esto no habría sido posible!) Así que lo pinté con el color más característico de la ciudad ^^




Y verlo terminado, ya ni os cuento. Es, hasta ahora, mi obra más especial, la que más tiene que durar, y creo que la que más me representa! Ese diseño tenía que estar ahí sí o sí! Aquí os dejo en detalle lo hecho!






 Mientras se secaba todo, siempre tenía un ratillo para hacer algún dibujito. Este, en especial, me gustó mucho! :D





lunes, 31 de marzo de 2014

De flores y de esmaltes

Últimamente me he aficionado a "redes sociales" de imágenes, entiéndase, Instagram o we ❤ it. Me encantan. Y punto. Hay tantas cosas bonitas e ideas, de todo! Inspiración everywhere! Una de las imágenes que vi recientemente chocó contra mis ojos tan fuerte que tuve que guardarla para mí enseguida y, cómo no, intentar hacerla. Hice pruebas de cómo salía el invento. Vi que podía. Imaginé qué haría. Et voilá!



Diréis, qué forma más extraña! Ya, es así, tiene que ser moldeable!


Materiales:

Alambre, tijeras o lo que puedas para cortarlo, y esmaltes de uñas!

Para mí, lo más difícil es dar forma al alambre. Las flores, cosa sencilla... qué tortura ha sido! No había manera de que los pétalos quedaran fijos, pero al final lo logré. Creo! Hice varias flores  más o menos del mismo tamaño (pero todas diferentes!).



Luego viene el truco que me dejó loca! Con el esmalte de uñas, vamos a rellenar pétalo por pétalo! Con las imágenes creo que se va a entender mejor. Eso sí, hay que tener una paciencia del copón. No siempre sale a la primera. Ni a la segunda. A veces en la decimocuarta tampoco....



Lo bueno de esto es que por casa solemos tener dos mil trescientos esmaltes de uñas que nunca nos ponemos. Así que podemos hacer flores de muchos colores diferentes, e incluso mezclarlos en el pétalo!


Como consejo. Si no tenéis mi suerte y el esmalte no es clavadito al alambre, podéis usar acetona o quitaesmaltes y con un bastoncito de algodón (los de las orejas, vaya) y pasarlo suavemente por el alambre que forma los pétalos, con cuidado de no explotar el relleno!

En un trozo de alambre más o menos largo (yo usé el diámetro de mi cabeza, es decir, grande :D), iremos enganchando las flores con lo que se supone que es el tallo. Este paso también requiere muuucha paciencia.



Y la gracia es poder usarlo, cuando esté seco y terminado, para rodear un moño, en plan corona, o lo que os parezca!

Fondo de pantallas patrocinado por Oreo ^^

domingo, 30 de marzo de 2014

Sol de Roma (otro fragmento del capítulo VII)


CAPÍTULO VII


"Ya no me interesaba lo que los demás pudieran decir. Salí corriendo hacia Palacio. Con un poco de suerte, y con la ayuda de los dioses, podría convencer a Emiliano para que pusiera a Gaya en libertad.

No tardé mucho en llegar, no había nadie por las calles que pudiera molestar. Varios soldados de la guardia estaban apostados en la entrada principal. No dejaban que nadie se acercara siquiera. Intenté dar unos pasos hacia ellos, lentamente, pero también me barraron el paso. Pensé entonces en la puerta trasera del Palacio, aunque aquella era una solución inútil. Esa puerta sólo se podía abrir desde el interior. Pero tenía que encontrar la manera de entrar. Se me ocurrió una idea. Descabellada, sí, pero podía funcionar.

Golpeé al soldado más cercano todo lo fuerte que pude. Él cayó al suelo, más por la sorpresa que por mi fuerza, más bien escasa. Me dolían los nudillos de la mano con la que le había golpeado, pues su armadura era dura como un grueso muro de piedra. Las pocas personas de alrededor se dieron la vuelta para ver qué es lo que había pasado. Se quedaron boquiabiertos ante semejante escena. El guardia, recuperándose de la sorpresa, se levantó del suelo, iracundo, y le ordenó a su compañero que me sujetara y me llevara adentro. El otro guardia, todo obediencia, me cogió del brazo fuertemente, como si fuera a escaparme, y me llevó a empujones al interior del edificio. ¡Lo había logrado! Estaba dentro del Palacio de Augusto."