miércoles, 2 de noviembre de 2011
De pendientes iba la cosa
Hace días pensaba que, llamándose el blog DE-PENDIENTES, pocos pendientes han salido. Así que me puse a rebuscar entre las fotos de mis pequeñas obras y seleccioné unas cuantas de los pendientes que más me gustan de todos los que he hecho. Algunos de ellos los he regalado. Otros me los ha quitado mi madre y otros los uso yo. La mayoría son de FIMO, ya que me encanta modelar cositas en miniatura. Y mi temática, la fruta, que por algo soy vegetariana, ajajajjaja
Bueno, aquí os dejo con algunas de las fotos ;)
viernes, 7 de octubre de 2011
Lynx Pardinus en la espalda
El "tótem" de mi amigo Sergi es el lince, un animal encantador donde los haya y que a mí personalmente me impactó cuando lo vi en carne y hueso en Cabárceno (recomiendo encarecidamente la visita a este maravilloso lugar!!!), en Cantabria. Fue por eso y no por otra cosa que accedí a una petición un tanto rara de Sergi: quería que le dibujara un lince en la espalda del mono de trabajo de su Instituto (estudia una cosa tan rara que tiene que llevar mono... muajajja)

Hacerlo fue toda una odisea. Nunca había dibujado nada sobre tela, y bastamente me armé con un rotulador permanente (con dos, en realidad). Pero dibujar el lince así a mano alzada me parecía realmente complicado, no era como hacerlo con lápiz. Así que tuve la brillante idea (creo que no he descubierto las Américas) de hacerme una plantilla con el dibujo que ta tenía en pequeño y que usé de muestra para que se decidiera.




Y ya sólo me quedaba poner la plantilla encima de la espalda (coloqué también una madera detrás para no arruinar el resto del mono) y empezar a pintar. Esa fue la parte más divertida!

Y el resultado ya lo lleva Sergi en la espalda mientras recorre en Instituto. No sé si está más orgulloso él de llevar su animal atrás o yo de que lleve algo mio!! :D
Hacerlo fue toda una odisea. Nunca había dibujado nada sobre tela, y bastamente me armé con un rotulador permanente (con dos, en realidad). Pero dibujar el lince así a mano alzada me parecía realmente complicado, no era como hacerlo con lápiz. Así que tuve la brillante idea (creo que no he descubierto las Américas) de hacerme una plantilla con el dibujo que ta tenía en pequeño y que usé de muestra para que se decidiera.
Y ya sólo me quedaba poner la plantilla encima de la espalda (coloqué también una madera detrás para no arruinar el resto del mono) y empezar a pintar. Esa fue la parte más divertida!
Y el resultado ya lo lleva Sergi en la espalda mientras recorre en Instituto. No sé si está más orgulloso él de llevar su animal atrás o yo de que lleve algo mio!! :D
jueves, 6 de octubre de 2011
Next Fall
¡Ya es otoño! A mi parecer, es una época del año fantástica, cuando por fin después de muchos meses puedes volver a ponerte ese jersey calentito de manga larga... Pero aún hace calor... No parece otoño, ni parece octubre aún. Y así me vino a la cabeza que, en homenaje a mi nostalgia a las hojas caídas y a los jerséis de lana, decoraría algo con motivos otoñales. Si a eso le sumamos que tenía pendiente un regalo muy especial que va a viajar muchos kilómetros, el resultado es este:

A mi personalmente la caja me encanta. Da mucha calidez y vida, es muy llamativa y hogareña a la vez. El proceso es el de siempre. Una caja de madera, en forma de bonsai de baúl, lijada para que no haya ninguna astilla. Una servilleta con hojas otoñales y fruta del tiempo pegada con la técnica de Decoupage. Una capa de pintura marrón para el interior, con pinceladas en pátina dorada por los bordes. Unas hojas de fieltro para decorar la tapa.

A la servilleta hay que sacarle las demás capas, hasta quedarte sólo con la capa estampada.

La vamos pegando poco a poco con cola blanca sobre la caja.


Una de las claves es que coincida el dibujo de la tapa con el de la caja.

Pintamos el interior de la caja de un color adecuado. En este caso marrón, en la misma gama que el estampado de la servilleta.

Pintamos la caja y la tapa.


En los bordes interiores, utilizamos pátina dorada para darle un toco más de color y calidez. También en el interior de la tapa.

Escogemos la decoración, y vemos cómo colocarla.

Pegamos con cola blanca también las hojas de fieltro al interior de la tapa. No vamos a recargar el exterior.
Et voilà!

Espero que a la futura dueña le guste la cajita y le de un buen uso! Yo, desde luego, estoy encantada con el resultado. Otro día más y mejor!
A mi personalmente la caja me encanta. Da mucha calidez y vida, es muy llamativa y hogareña a la vez. El proceso es el de siempre. Una caja de madera, en forma de bonsai de baúl, lijada para que no haya ninguna astilla. Una servilleta con hojas otoñales y fruta del tiempo pegada con la técnica de Decoupage. Una capa de pintura marrón para el interior, con pinceladas en pátina dorada por los bordes. Unas hojas de fieltro para decorar la tapa.
A la servilleta hay que sacarle las demás capas, hasta quedarte sólo con la capa estampada.
La vamos pegando poco a poco con cola blanca sobre la caja.
Una de las claves es que coincida el dibujo de la tapa con el de la caja.
Pintamos el interior de la caja de un color adecuado. En este caso marrón, en la misma gama que el estampado de la servilleta.
Pintamos la caja y la tapa.
En los bordes interiores, utilizamos pátina dorada para darle un toco más de color y calidez. También en el interior de la tapa.
Escogemos la decoración, y vemos cómo colocarla.
Pegamos con cola blanca también las hojas de fieltro al interior de la tapa. No vamos a recargar el exterior.
Et voilà!
Espero que a la futura dueña le guste la cajita y le de un buen uso! Yo, desde luego, estoy encantada con el resultado. Otro día más y mejor!
jueves, 15 de septiembre de 2011
Sol de Roma
"El agua que tenía delante estaba tibia. Ni caliente ni fría. Justo a la temperatura exacta para dar la sensación de bienestar que me hacía cerrar los ojos, casi extasiada. Me dedicaba a mover los brazos suavemente, mientras el agua recorría mi piel al agitarse cada vez más y más, como una invasión momentánea a mi cuerpo.
Después de aquel día de arduo trabajo en el mercado de la plaza del centro, me encontraba abatida y sin ánimos para nada. Cuando me encontraba así me encantaba entrar furtivamente en las termas situadas al sur de la ciudad, aún sabiendo cuál era la pena por hacer algo así. Pero no me importaba. Nadie iba a quitarme semejante placer, más cuando resultaba tan simple cruzar aquella simple brecha en la pared de la parte trasera sin ser vista.
Aún sentía un inmenso dolor en los pies. Había andado toda la mañana de un lado a otro. Mi cuerpo me recordaba a un trapo usado y ya sin ninguna utilidad. Incluso mis viejas sandalias, tiradas ahora sobre el duro suelo de piedra de las termas, me parecieron más viejas y andrajosas que nunca. Una gota repiqueteaba sobre el suelo. Cada tres segundos. Tap, tap, tap..."
Después de aquel día de arduo trabajo en el mercado de la plaza del centro, me encontraba abatida y sin ánimos para nada. Cuando me encontraba así me encantaba entrar furtivamente en las termas situadas al sur de la ciudad, aún sabiendo cuál era la pena por hacer algo así. Pero no me importaba. Nadie iba a quitarme semejante placer, más cuando resultaba tan simple cruzar aquella simple brecha en la pared de la parte trasera sin ser vista.
Aún sentía un inmenso dolor en los pies. Había andado toda la mañana de un lado a otro. Mi cuerpo me recordaba a un trapo usado y ya sin ninguna utilidad. Incluso mis viejas sandalias, tiradas ahora sobre el duro suelo de piedra de las termas, me parecieron más viejas y andrajosas que nunca. Una gota repiqueteaba sobre el suelo. Cada tres segundos. Tap, tap, tap..."
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Dulce Macarrón
Estos días que me he puesto a dieta, me da por cocinar. No sé si es muy normal, pero en china lo llamarían tortura, teniendo en cuenta que lo que hago después no lo puedo catar normalmente...
La cuestión es que quise probar a hacer los tan a la moda macarons franceses. La cosa fue más fácil de lo que pensaba, y aunque tienen una forma horrorosa (se supone que tienen que ser pequeñitos y redondos) saben genial (estos sí los probé :D)

Se supone que la gracia de estas pastitas está en la combinación de lo crujiente de la capa de fuera con la cremosidad de lo de dentro (ay, como me recuerda a las oreos...). De hecho, su nombre viene del verbo macaronner, que significa batir hasta que la masa caiga de una cuchara a cámara lenta, o lo que es lo mismo, batir hasta que se te esté a punto de caer el brazo...

A mí lo que me hizo gracia, sin embargo, fue su origen (que puestos a hacerlo, estudiarlo también un poquillo...). Resulta que no son franceses de pura cepa, sino que, allá por el siglo XVI (que es el dieciséis), Catalina de Médicis llegó directamente desde Italia para casarse en Francia con un tal Enrique II, y como no se fiaba un pelo (chica lista) se llevó con ella su propio postre de bodas.

Si alguien quiere la receta, podéis mandarme un mail (la dirección es miamarina88@gmail.com) y se la paso de donde yo la saqué, que es muy fácil y muy clara.
La cuestión es que quise probar a hacer los tan a la moda macarons franceses. La cosa fue más fácil de lo que pensaba, y aunque tienen una forma horrorosa (se supone que tienen que ser pequeñitos y redondos) saben genial (estos sí los probé :D)
Se supone que la gracia de estas pastitas está en la combinación de lo crujiente de la capa de fuera con la cremosidad de lo de dentro (ay, como me recuerda a las oreos...). De hecho, su nombre viene del verbo macaronner, que significa batir hasta que la masa caiga de una cuchara a cámara lenta, o lo que es lo mismo, batir hasta que se te esté a punto de caer el brazo...
A mí lo que me hizo gracia, sin embargo, fue su origen (que puestos a hacerlo, estudiarlo también un poquillo...). Resulta que no son franceses de pura cepa, sino que, allá por el siglo XVI (que es el dieciséis), Catalina de Médicis llegó directamente desde Italia para casarse en Francia con un tal Enrique II, y como no se fiaba un pelo (chica lista) se llevó con ella su propio postre de bodas.
Si alguien quiere la receta, podéis mandarme un mail (la dirección es miamarina88@gmail.com) y se la paso de donde yo la saqué, que es muy fácil y muy clara.
martes, 13 de septiembre de 2011
Un mar de plata
Menudas vacaciones me he tomado! Las de no hacer nada! Pero volvemos con más cositas y más ideas! Que nada nada, tampoco es que no haya hecho nada en absoluto!! ;)
La pregunta del millón: ¿prefieres el oro o la plata? Yo personalmente, y con lo gallego que se me pega, digo que depende. Y esta vez dependió (es así, lo he buscado en la RAE) de la cartulina que tenía, y era de color plata. Con la cartulina y con una carpeta que encontré mientras rebuscaba entre las cosas viejas del trastero, me he marcado un conjunto plata para un tocador la mar de estiloso.


En la carpeta, para acabar de darle gracia, le puse también unos separadores hechos con la misma cartulina plateada, y el interior lo forré en blanco, que siempre hace que todo lo demás destaque.

Junto con la carpeta también cogí un pequeño joyerito que tenía desde pequeña y lo aconjunté, en plata y color burdeos según el bote (rojo, según mis ojos).


Y no me conformé con eso, sino que le "robé" la idea a una compañera bloguera y elaboré dos tubos guarda-pulseras. Siempre las tenía desordenadas, hasta que descubrí que con un rollo de cocina se pueden hacer milagros. Y es muy simple, un rollo de cocina (sin el papel, a poder ser), un cd inútil, un poco de celo y una redondita de cartón. Luego se pinta con spry en el color que uno desee, y listo, pulseras ordenadas. Me ha salvado de perder más de una!




En fin, algo con lo que entretenerme. Y tengo muchas más cosas esperando a ser escritas en los próximos días! Un avance: me he hecho modista y repostera!!! Hasta la próxima!!!
La pregunta del millón: ¿prefieres el oro o la plata? Yo personalmente, y con lo gallego que se me pega, digo que depende. Y esta vez dependió (es así, lo he buscado en la RAE) de la cartulina que tenía, y era de color plata. Con la cartulina y con una carpeta que encontré mientras rebuscaba entre las cosas viejas del trastero, me he marcado un conjunto plata para un tocador la mar de estiloso.
En la carpeta, para acabar de darle gracia, le puse también unos separadores hechos con la misma cartulina plateada, y el interior lo forré en blanco, que siempre hace que todo lo demás destaque.
Junto con la carpeta también cogí un pequeño joyerito que tenía desde pequeña y lo aconjunté, en plata y color burdeos según el bote (rojo, según mis ojos).
Y no me conformé con eso, sino que le "robé" la idea a una compañera bloguera y elaboré dos tubos guarda-pulseras. Siempre las tenía desordenadas, hasta que descubrí que con un rollo de cocina se pueden hacer milagros. Y es muy simple, un rollo de cocina (sin el papel, a poder ser), un cd inútil, un poco de celo y una redondita de cartón. Luego se pinta con spry en el color que uno desee, y listo, pulseras ordenadas. Me ha salvado de perder más de una!
En fin, algo con lo que entretenerme. Y tengo muchas más cosas esperando a ser escritas en los próximos días! Un avance: me he hecho modista y repostera!!! Hasta la próxima!!!
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